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  • Equipo Más Cerca
  • 16 may 2024
  • 3 Min. de lectura
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No hay mejor alivio que aquel cuando estás en una situación incómoda o difícil  y llega alguien a ayudarte.  En ese mismo instante sale un suspiro y alzas las manos, tu corazón se alegra, tu cuerpo comienza a relajarse, sale del modo de supervivencia de huir o pelear y entras a un estado de alivio y paz. Aquí es donde tu mente se aclara, puedes pensar con claridad y de repente te das cuenta que el asunto no era tan grave como pensaste en un principio. De repente se aclara el panorama repentinamente o poco a poco dependiendo del escenario que tienes frente pero eventualmente todo se calma y encaja en su lugar, puedes ver y entender claramente.  En este momento comienzas a accionar y tomar pasos para ir saliendo de la situación que tienes frente hasta finalmente resolverla o salir de ella. 


Si te fijas lo que te llevo del punto punto de ceguedad al punto de claridad, descanso, y resolución fue la llegada de esa mano amiga que detonó un sentido de alivio en ti y te permite lograr el objetivo que buscabas. 


Filipenses 4: 4-9

Acompáñanos a leer este versículo: 


”Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca.“No se preocupen por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio. Pongan en práctica lo que de mí han aprendido, recibido y oído, además de lo que han visto en mí y el Dios de paz estará con ustedes.
‭‭Filipenses‬ ‭4‬:‭6‬-‭9‬ ‭NVI‬‬

Esta palabra nos muestra que esa mano amiga es Cristo y que en él esta ese gozo y alegría de saber que tenemos ayuda para cualquier situación que estemos pasando en nuestras vidas. Él es nuestro pronto auxilio y Pablo nos enseña cómo acceder a esa línea de asistencia de emergencia que es Cristo en nuestra vida cotidiana. 


Nuestra naturaleza humana nos lleva a preocuparnos y pensar ¿cómo voy a salir de esta? ¿Qué puedo o necesito hacer? Nuestra ansiedad aumenta y nuestros sentidos se nublan, en ese preciso momento estás atrapado, ¡y no puedes avanzar más! Es como cuando a tu carro se pincha una goma debes detenerte y orillarte. Si tienes las herramientas necesarias y el conocimiento necesario cambias tu goma pero si eres como yo que no tienes ninguna de las dos, llamas a alguien que te ayude. 


En esos momentos donde no podemos avanzar Pablo nos llama a cambiar tu ansiedad y preocupación por alegría y agradecimiento.  El pasaje nos dice que el señor está cerca, solo hay que llamarlo por medio a la oración, indicarle lo que necesitamos y el que tiene recursos inagotables nos proporciona todo lo que necesitamos.  Ahí mismo haciendo nuestra petición podemos decir, ¡Gracias Señor!


Tomemos un momento para analizar lo que significa tener a Dios como nuestro ayudador.  La fuente del poder más grande que existe te brinda todos los recursos necesarios  y la sabiduría de cómo usarlos.  Esto incluye todo lo requerido mental, física y espiritualmente Gloria a Dios! (Efesios 1:3, 7-8, Efesios 3:16-20). 

 

No se tu pero yo quiero tener un ayudante así, que conoce los detalles exacto de mi situación y lo que necesito para salir de ella porque él la conoció primero que yo y ya hizo que todo lo necesario estuviera disponible a mi alcance para lograrlo. (Efesios 2:10) 


Podemos sentirnos seguros de que su ayuda es suficiente porque él está por encima de toda influencia, gobierno, autoridad, dificultad y lo puso debajo del dominio de Cristo quien es nuestro canal para acceder al poder del padre. (Efesios 1:18-23). 


Cuando estés en aprietos recuerda que tienes una línea de rescate disponible con todo lo que puedas necesitar. Se llama J-E-S-U-S. 

Si este mensaje ha tocado tu vida y quieres entregar tu vida a Cristo te invito a ser esta oración ahí donde estas.


“Amado Dios, te pido perdón por mis pecados que me han mantenido alejado de ti. Te doy gracias porque Jesucristo murió en la cruz por mi y me permite entrar en tu presencia. Te entrego mi vida y te pido que tu espíritu y palabra dirijan mi vida. En el nombre de Jesús Amen."


 
 
 

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