"Sola, Vacía y Deprimida" Testimonio Daniella Martinez
- Equipo Más Cerca
- 20 dic 2022
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 7 feb 2023

Desde pequeña siempre tuve una atracción hacia las cosas de Diosm, sin embargo, no le conocía de verdad y tenía una relación muy superficial con él.
Todo comenzó a cambiar en el 2012, cuando empecé a sentir un hambre de conocer más de Dios y servirle.
Me encontraba en una etapa de mi vida donde me sentía sola, vacía, y deprimida, en busca de muchas respuestas para encontrar el sentido de la vida.
Cada noche tomaba la biblia y tratando de conectar con Dios para encontrar respuestas. Era un misterio porque escogía versículos al azar y era como si él me estaba dirigiendo a cada uno de ellos para darme la respuesta que buscaba.
Aun así, continuaba con muchas preguntas y había cosas que no entendía, pareciera como si la biblia estuviera en otro idioma. Hasta una noche que le pedí al Señor que me hablara y me mostrara que él quería de mí.
Esa noche tuve un sueño donde visité una hermosa iglesia que estaba sobre una montaña rodeada de una playa. Busqué al sacerdote y le dije "Padre debe de estar muy contento porque viene mucha gente a la iglesia". El padre se entristeció y me dijo "Al contrario, ya nadie viene a la iglesia y porque no hay nadie para ayudar, debo dejarte para atender este nuevo grupo que está llegando".
Una semana después fui a la iglesia y la escritura que compartieron fue el llamamiento de Samuel y la historia cuenta que el escuchaba una voz que le llamaba, pero no reconoció que era Dios hasta que lo llamaron por cuarta vez. (1 Samuel 3)
Es aquí donde comenzó mi llamado de servir al señor.
Después de esto surgieron muchos acontecimientos en mi vida y cada vez me hundía más en la depresión y el vacío. Aún allí Dios tenía cuidado de mí y me seguía hablando y guiando por medio a su palabra y ponía personas que me hablaran de él.
El desenlace pasó en marzo 2013 cuando toque fondo, estaba tan deprimida que dure 3 días sin abrir la boca para hablar. Recuerdo una tía me invito a un retiro de su iglesia y aunque me rehusaba a asistir ella pagó el hospedaje y me insistió en que fuera al encuentro con el señor, renuentemente acepte y sin saberlo fue la mejor decisión de mi vida.
Allí el señor me libero de toda mi tristeza, soledad y dolor. Recibí perdón por mis pecados y por primera vez tuve un encuentro real con el señor que me transformo hasta el día de hoy. Desde ese día he seguido sirviendo al señor con el ministerio de jóvenes y de adoración de mi iglesia local.
Hoy puedo decir que soy plena en él y que, aunque la vida tiene sus dificultades jamás he vuelto a verle la cara a la depresión.
Hoy puedo sentir y vivir la dificultad, pero con el gozo de que el señor es mi fortaleza.




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